lunes, 1 de septiembre de 2014
Reflexiones para cambiar el mundo.
No tengo ni idea de por qué , pero lo cierto es que necesito escribir. Llevo tiempo dándole vueltas a un asunto. ¿ Por qué demonios nuestra generación tenga que ser la que sufra en sus carnes este cambio fuerte de paradigma? ¿ Por qué las expectativas que tenía hace 5 años, cuando comencé a estudiar la carrera se tienen que ajustar a una realidad tan variable como las subidas y bajadas de la Bolsa? Es cierto que a mis 18 años el idealismo era lo único que me movia: No he cambiado mucho pero ahora pienso que no se puede vivir de ello, simplemente. Pero antes sí se podía. Grandes teóricos de la sociología como Luhmman, Elías , Marx o Weber ya no se producen en nuestro tiempo. Tampoco grandes figuras de la reflexión y la filosofía política como Platón, Maquiavelo o Stuart Mill. Pero ¿por qué son así las cosas? Muy fácil: porque nos hemos olvidado de lo que realmente le interesa al ser humano, lo que realmente contribuye a saciar esa curiosidad que lleva consigo: el conocimiento de la realidad. La "ciencia" de todo. Y es que todo, tenga o no una metodología, es posible estudiarlo. A día de hoy lo que valoramos son relaciones prácticas, útiles para entender la realidad según el denominador común del mercado. Lo que importa es que lo que produzcas pueda comprarse y venderse. No importa que lo digas tenga el rigor de un periodismo chavacano o sea riguroso. Lo que importa es la cantidad no la calidad. Es el apocalipsis de la modernidad, el reconocimiento de la falacia de que todo es igualmente válido. Si escribes una mierda de obra siendo un recién doctorando , ¡ tranquilo! que te pagarán mucho según las críticas que recibas de gente que se de cuenta de lo mierda que es tu obra y la cite. En fin, todo está en función de una productividad que deneiga lo que es a largo plazo a un segundo terrerno. AL terreno del hobby en lugar del de la profesión. Así es como muere la posibilidad de un Mozart, un Einsten o un Ortega y Gasset: al tener que trabajar en una cosa para vivir, pierden el rumbo de lo que debería ser el proyecto de sus vidas, su ascenso al mundo de las ideas, su llegada al poder cognitivo de la sociedad, su personal conquista del mundo. Y así vamos.
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