domingo, 5 de agosto de 2012

un oasis en medio de un excéntrico desierto.

La vida esta llena de reveses, de ironías que nos hacen reír y llorar. Y así , el camino del  desierto que eligió el guerrero para exiliarse de las garras de Cupido, dominante en la mugrienta ciudad, parece menos arenoso y seco que de costumbre. Las noches que pasaba  a la intemperie, de sudores inauditos por la falta de vientos proveniententes del Norte, tenían el consuelo de un magnífico cielo estrellado. Me quedaba contemplándolo durante horas  y me evadía de las preocupaciones del día a día en el desierto Al mirar las estrellas no podía evitar acordarme de los I-Men y perfilar una sincera sonrisa: "¡ Aries!"- me decía a mí mismo al imaginar la gloriosa constelación entre el brillo de la bóveda celeste. Al sonreír sabía también que no estaba sólo y me acordé de mis amigos en especial  de uno que me dio prudentes  consejos cuando decidí lanzarme a la aventura , entendiéndome y sin hacer ademán de frenarme , tambíen me hizo prometewr que volvería.  

 En el camino me encontré con camellos, como Ray del Desierto Infernal, que ofrecían mujeres  y alcohol a cambio de cargar mercancías. El placer era algo codiciado en aquel infierno por eso muchas veces caí en las garras de aquel camello y retasé mi aventura. E irónicamente viví otras aventuras. Una de sus muchas esclavas llevaba una vida de sufrimiento y no sabía lo que era la Libertad. Veía en mi camino un símbolo del poder seguir adelante a pesar de lo que las normas de la sociedad nos digan.  Pasé largo tiempo enviuelto en los tratos del Camello. Pero la rutinaria vida  vacía que se suponía  que llevaban los ayudantes de camellos resultó no ser tan mala. Con esta esclava tramé una gran amistad y quise ayudarla a escapar.  Al parecer ella  también trató de escapar de Cupido cuando arrasó a los suyos.  Al decirme ésto, contemple mirando sus ojos marrones que había sufrido bastante. Se sentía muy arrepentida pues fue libre pero cayó sedienta en el calor de aquel desierto y entonces Ray el Camello ,la encontró y la unió a su séquito. Ella vio una vía de escape en aquella nueva vida. La misma que yo encontraba pululando por la inmensidad del desierto