miércoles, 2 de octubre de 2013
Crónicas Colombianas IV: El vengativo alcohol de Antioquía
La semana transcurrió entre lecturas vertiginosas e inagotables y un día de fiesta a mitad de semana. Ese día jugué al fútbol con los de la casa en una cancha situada en la Carrera Cuarta, una avenida más estrecha que la Séptima, pero también cerca de la casa. Esa tarde descubría dos cosas interesantes: Una tienda donde vendían Jamón Serrano con tomate (a un precio considerable pero que probaré pronto) y los Patacones, una comida típica de aquí. Consiste en freír el plátano y , una vez conseguidas las tajadas fritas , se aplastan y moldean hasta tener una forma ovalada , cual patata frita. El efecto es sabroso, pierde algo de dulce y está rico para acompañar con atún tomate etc. Compramos lo necesario e hicimos patacones caseros .
Ah, como inciso debo avisar a los lectores al respecto de Melissa: La "curiosidad" expresada era tan sólo en referencia a una amistad, lo que pasa es que los primeros días me agradó bastante su compañía ,ya que conocía a poca peña. Sí que existe en esta crónica algún idilio de estilo amoroso,pero llegaremos cuando sea el momento , ya que aún estamos muy lejos ...
Aquel viernes fue la presentación de la universidad como estudiantes extranjeros y nos organizaron una fiesta en una chiva, un bus típico de aquí y otros sitios de hispanoamérica donde se toma alcohol y se baila, la noche concluiría en una famosa discoteca desde cuya terraza , se veía con perspectiva toda la ciudad.
Así que, llegó el viernes. Pasé toda la tarde en submanga leyendo Bleach : Las ultimas batallas de Aizen hasta su derrota, geniales todas, salvo la última. Di un suspiro , me duché y me vestí con una chaqueta azul que no había estrenado. Cené en la casa pero tuve que tomar un perrito en la calle,(delicioso y con un montón de salsas, costaría menos de 50 céntimos de euro) y me acerqué a una licorería, pillé dos polas (como llaman aquí a la cerveza) y una coca cola y seguí hacia el lugar donde esperaría la chiva. Las calles de Bogotá, estaban llenas de gente y poco iluminadas , daba para mi gusto una bonita estampa para un paseo nocturno. Llegué al lugar, donde esperaba Yuki, el chico japonés y charlamos un rato ya que era pronto.
- Mira ¿lo conoces?- dijo sacando el tomo de One Piece en Español.- Lo compré para empezar a leer en castellano.
- Jajaja, claro que lo conozco tío.-
Y amenamente transcurrieron los minutos hasta que el tumulto de personal empezó a llegar. Allí conocí a Rufus, un barcelonés del último año de biología.
- Otro español , al fin.- celebré mientras charlaba con los vacilones pero simpáticos chilenos.
Al rato llegaron los mexicanos con una botella grande de Tequila.
- Ahora veréis beber a los mexicanos jajaja , ya veréis lo que es el aguante, jaja- se pavoneó uno pero de buen rollo. Quise intervenir.
-Ehm ¿Habéis probado el Absenta?- dije. La respuesta fue negativa así que les expliqué acerca del sabor y los 80 grados que como mínimo tiene ese caldo de los dioses, tan común en la totalidad práctica de las noches en la zona madrileña de Arguelles.
-Pero... ¡ Estáis locos!- comentó uno de alrededor. A lo que tuve que responder afirmativamente.
El catalán y yo decidimos ir a comprar a medias una botella de aguardiente antioqueño, una región de por acá. Entre los dos salió barato y tras ésto subimos a la chiva y comenzó la noche con música para rumbear. Yo bailé un poco pero me centré más en beber y en las vistas. Allí hubo de todo, Ron , Tequila,Aguardiente etc. y al final me animé y también hubo baile. A pesar de haber bebido bastante, me encontraba tan tranquilo como un cisne nadando en un lago. El aguradiente se tragaba como agua- pensé.
Estuvimos como una hora en la discoteca, pero como todas las discotecas, no tiene nada relevante y las cosas eran caras, así que al rato me fui en taxi, de nuevo Yuki acompañó.
El día siguiente me levanté con un acentuado dolor de cabeza y la vista borrosa. Entonces comprendí:
- Agh, maldito aguardiente.- Me duché e intenté comer.
- Tienes mucho guayabo.Bueno, en realidad el guayabo te tiene a tí. - Dijo el señor de la casa. Guayabo es lo que conocemos (unos más y otros menos) como resaca. El plan de la tarde era estudiar pero me lo pasé tumbado en la cama por el carácter vengativo de aquel hermano débil del absenta e hijo del anís.
A la hora de cenar, ya mejor, decidí deambular por el barrio para encontrar algún sitio de cenar contundente. Allí, en el corazón de la calle 59 encontré un sitio de patacones , donde eran tamaño pizza y acompañados de varias comidas. Pedí uno mexicano y después decidí seguir andando.
De pronto, me sentí extraño: ¿Qué hacía yo en aquel lugar, a las 9 de la noche sin tener ningún plan? Me resultaba extrañísimo y entonces la nostalagia me invadió. Echaba de menos a mis amigos y a mi tierra y sentí unas ganas locas de escuchar Gaia, de Mago de Oz, para aliviarme un poco. Un compañero Heavy de clase me había hablado de la barriada de lourdes en la calle 67 , muy cerca, donde había pubs de rock. Sin más , me puse en marcha. Pregunté para poner canciones en dos de ellos, pero la lista era interminable. Finalmente, encontré uno medio vacío.
- Disculpe. ¿tienen mago de oz?
- Por supuesto, pase.- respondió el hombre.
Pedí un jugo de mango ya que no quería beber más en una temporada y miré la lista, pero Gaia no estaba. " Me conformaré con la Rosa de los Vientos" - pensé.
Tras dos canciones, puso la mía y canté cada letra mientras tomaba el jugo. Fue una de las mejores noches que recuerdo.
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