Estos días son curiosos. Siempre me pasa, llegan los examenes y comienzo a dudar de todo. Dudo por qué estudio lo que estudio y si de verdad mis metas y valores son intachables. El trasfondo es que (al menos que sepamos) sólo vivimos una vez. La vida hay que vivirla ante todo y a veces dudo de las complicadas tareas que me esperan. Desde niño he soñado con hacer algo diferente, algo que el resto del mundo pueda ver con admiración. Es una obsesión enfermiza y lo reconozco.Hay pocas cosas peores que éso. Sin embargo, como todo niño que era fui cambiando. He deseado todo tipo de futuros y profesiones, desde cura a policía pasando como casi todo niño por futbolista y maestro pokémon. Cuando tenía 12 años pensé en dibujar cómics y así continuar la obra del Maestro, pero no era algo que se me diera especialmente bien, mis intereses cambiaron y al poco quise ser científico y luego profesor de Historia, pero ¿ Qué quería realmente? identificarme con una vocación. Y en ese momento tras muchos cambios y con 12 años de edad me paré a pensar y en ese mismo instante lo encontré. Mi vocación es hacer cosas difíciles, cosas frente a las que muchos se derrumbarían, cosas que merecían la pena. La política me costaba , ya que era tímido e ingenuo y pensé en el atractivo que tiene el que uno sea visto como poderoso y que efectivamente lo sea. Parece una chorrada pero al poco tiempo vi el mundo con otra perspectiva. Fui conociendo la política cada vez más y cada vez la veía más interesante. La política y la sociedad, entrelazadas claro. Y ya está. Ahora tengo 21 años, he crecido sano fuerte y con varios kilos de más. Sin embargo, llegar a representar a las gentes de éste país que tanto amo y tanto critico, sigue estando lejos, aunque mucho más cerca que antaño. Mi vida sentimental es un desastre. Ninguna me gusta especialmente o al menos , no me siento especialmente atraído. Disfruto con quedar con una buena más que amiga y darnos amor, pero ella tiene sus cambios y sus parejas estables. Yo no. Sólo quiero mi escritorio y mi petaca, para poder escribir líneas como ésta y para analizar el mundo que debo cambiar y para poder olvidar todo el camino que me queda por recorrer. Miento, también necesito el gimnasio para sentirme cada día más fortalecido, para entrenar mi cuerpo tal y como entreno mi alma y mi mente. Crecer es necesario para poder regentar un país y simplemente para ser un sujeto independiente y libre. Libre soy desde hace mucho. Me encanta todo lo que hago, pero a veces se duda. Sigo siendo para muchos de mi alrededor un misterio , aunque para ellos sea al contrario.En fin , me voy de aquí. Nos vemos comiendo caramelos amargos, endulzados por las páginas del Maestro y por suaves tonos que golpean mis oídos
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